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JESÚS ESMORÍS - CEO  Consejero Delegado

La incertidumbre económica impulsa nuevos retos empresariales que no pueden plantearse con una receta común, siendo necesario interpretar la realidad a la velocidad con la que se producen los cambios. Y esa velocidad exige flexibilidad, alzándose como uno de los pilares del éxito en episodios de volatilidad.

Esa flexibilidad nos permite evolucionar en nuestro planteamiento estratégico tomando decisiones que aporten valor diferencial a nuestros clientes y que garanticen la sostenibilidad de nuestro negocio en el largo plazo. Bajo ese paradigma se concibió nuestra estrategia al 2020 que surge como respuesta a la evolución de nuestro plan estratégico 2013-2017 que encontró en el 2015 su punto de inflexión. Y es que en condiciones normales de mercado hubiéramos alcanzado nuestro objetivo estratégico dos años antes de lo esperado.

Decidimos entonces que era momento de continuar mirando al futuro planteando un nuevo plan estratégico 2016-2020 que nos permitiera avanzar en toda la cadena de valor convirtiéndonos en un proveedor global de soluciones tubulares, accediendo a proyectos complejos desde las fases de diseño y acompañando a nuestros clientes más allá del producto, con servicios a medida en la propia instalación.

Se trata sin duda de un reto transformador en el que no estamos solos; y es que hemos aprendido a construir sumando sinergias, con proyectos colaborativos entre nuestros equipos y aliados externos de diversa naturaleza, en ambos casos creando fórmulas participativas y enriquecedoras en torno a las necesidades de nuestros clientes.

Miramos al frente y lo hacemos orgullosos de nuestro pasado porque hemos demostrado y seguiremos haciéndolo ser una compañía innovadora capaz de reinventarse.