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JESÚS ESMORÍS - CEO Consejero Delegado

Los comienzos de año representan un punto de inflexión. Atrás dejamos las reflexiones retrospectivas para mirar al frente, con la misma incertidumbre que nos ha acompañado en los últimos meses pero con la confianza del trabajo bien hecho.

Cuando hace tres años planteamos nuestro plan estratégico era difícil prever el desplome del precio de las materiales primas, especialmente del petróleo, a niveles históricos, y la consiguiente retracción de la demanda del 30%-50%. Este contexto desfavorable ha golpeado nuestra cuenta de resultados obligándonos a reaccionar. Y lo hemos hecho huyendo de medidas conservadoras y actuando con velocidad, siendo conscientes de que toda crisis representa una oportunidad y para nosotros está en la estimulación de la capacidad innovadora como mecanismo generador de valor.

Hasta ahora hemos trabajado por alcanzar unos altos niveles de excelencia en nuestros procesos productivos. Es el momento de dar un salto cualitativo en valor, con el desarrollo de productos innovadores que nos permitan estar a la vanguardia, a nivel mundial, en el ámbito de las soluciones tubulares. Tenemos los recursos, el conocimiento, las herramientas y el equipo para conseguirlo. Porque para ser competitivos tenemos que ser diferentes, ofreciendo soluciones específicas que representen un valor añadido adicional para nuestros clientes.

Y en este desafío transformador no hablamos tanto de intenciones sino de acciones; acciones que ya venimos desarrollando para estar en una posición privilegiada cuando el mercado se recupere. Porque somos conscientes de que la innovación es una carrera de fondo en la que nosotros estamos participando. En este punto, quiero aprovechar la oportunidad para pediros un esfuerzo adicional en servicio al cliente, control de costes, mejoras de eficiencias y puesta en valor de la innovación como elemento diferenciador. Entre todos estoy seguro de que seremos capaces de alcanzar nuestra meta.