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La velocidad de crecimiento que hemos experimentado en los últimos años ha sido y sigue siendo el fiel reflejo de nuestra visión estratégica. Desafortunadamente ha coincidido con uno de los peores escenarios a nivel económico con el retroceso del precio del petróleo y la desaceleración de las inversiones en el sector. A pesar de ello, hemos mantenido un buen ritmo en la implementación de medidas que nos ayudaran a mejorar nuestra posición competitiva. Porque en un entorno como el actual no importa tanto el tamaño de una empresa, sino su velocidad de acción.

Y bajo esa premisa hemos actuado: saliendo al mercado con rapidez explorando sus oportunidades, con vocación de ofrecer soluciones tubulares al nivel más exigente y, sobre todo, en plenas capacidades para poder hacerlo con las máximas garantías de calidad.

Así llegamos a Irán. Conscientes de su posición económica en Oriente Medio, de su previsión de crecimiento para los próximos años y de su necesidad de modernizar estructuras clave, llegamos a un país abierto a la cooperación con empresas occidentales. En el proceso de entrada no hemos estado solos; nos han acogido y acompañado aliados estratégicos enmarcados en las áreas de la distribución y servicio, con quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar mano a mano accediendo a proyectos locales desde una posición ventajosa.

Han pasado seis meses desde el levantamiento de las sanciones y nuestra posición y apuesta por el país es clara. Hemos abierto una oficina comercial en Teherán y próximamente abriremos un almacén de distribución para acercar nuestros productos y nuestra oferta de servicios al mercado iraní y, además, hacerlo en su idioma; con el marco de actuación y mecanismos locales. Y no queremos detenernos ahí, porque el horizonte de oportunidades en la región es amplio y nuestro compromiso firme y duradero.